miércoles, 21 de octubre de 2009

GOLPE DE ESTADO

Golpe de estado
En tiempos y lugares hostiles, un muchacho insensible de aspecto alineado y contextura robusta, permanentemente era testigo de situaciones injustas, horrendas, trágicas; ante las que se mantuvo inmutable, impenetrable, estático.
Al vivir en sociedad, de vez en cuando la gente veía su inacción y se le acercaba e indignada le recriminaba porqué no hacía nada. Él mientras tanto no le surgía ayudar, ni ver lo justo por sobre lo adverso.
A la mañana siguiente del último reproche de un lugareño a su actitud, se dirigió a su trabajo diario de secretario personal de un abogado inescrupuloso y corrupto; su recorrido habitual irremediablemente transcurría por la senda de la casa de un señor de edad avanzada, al que con una mirada de búho no se le escurría cosa alguna acaparaba lo ocurrido en todo su radio de visión, dicha ojeada ya no le asustaba como de niño, pero ese día, la vio muy distinta, como atemorizada. Siguió su paso inquieto, con la mirada a cuestas del anciano.
A dos casas de allí, el joven dio media vuelta en el aire cayendo de espaldas en la vereda recién encerada por una señora de limpieza quien fue la que inmediatamente lo socorrió, pero parecía tarde, el golpe en su nuca lo dejó inconsciente, sin mas acudió a emergencias médicas.
En el hospital y ante un panorama de estado reservado, de coma, del cual milagrosamente emergió, pero no sin secuela. En una fase amnésica retornó a su casa, con indicaciones médicas sin medicamentos, pero con la novedosa terapia de que recorriera su localidad un día entero sin mantener diálogo con ninguna persona.
Teniendo muchos huecos en su mente decidió ir por su poblado, cerca de su vivienda se hallaba un museo al que resolvió entrar, en ese lugar histórico se sorprendió al ver una muestra fotográfica sobre injusticias sociales a lo largo de la historia; esos excesos hicieron que el juvenil sin pasado presente se pusiera en lugar de ellos, sintiera lo que sintieron.
Sin conocer su ayer, pero viendo lo duro que fue para otros, no quiso continuar ahí y se marchó.
Siguiendo su tránsito por el pueblo y con la sola certeza de recordar solo su nombre, no por su memoria dormida sino por insistencia de repetición de médicos y allegados, decidió meterse en una casona muy antigua, a punto de desmoronarse, sin saber porque entró, y en ella camino varios metros ingresó a una de las muchas habitaciones desperdigadas por el largo pasillo, se topó con un cuadro que reavivó sus memorias, allí en ese aparente cuarto cuatro por cuatro, revivió como fue su niñez, ante el castigo a su hermano menor por parte de su padre, donde él se interpuso defendiéndolo de una situación de la que sabía de la inocencia de su hermanito, y que el escarmiento era injusto. Ante esto el papá arremetió castigando con dureza al más grande de ellos, frente a la burla insólita e infantil del hermanito.
Al acordarse de su infancia, rememoró no solo su vida de niño en su casa, sino su posterior vuelta, ya en su juventud.
En su retorno se encontró con un horrible cuadro, su caserón abandonado. Al verlo así, acudió al único coterráneo que todo lo sabía, el de mirada profunda, que le contó la lamentable noticia la separación de sus padres y la ida del hijo más pequeño, y para peor el sabio le confirmó para su desgracia que tanto sus padres como su hermanito fueron buscados por años sin ningún dato que revele dónde y como están.
Recordar su ayer y su hoy, y ver la sinrazón de lo ocurrido en su familia y en la humanidad hizo que por primera vez este adolescente escaso de sensibilidad, mostrara sus lágrimas y perjuró, no abandonar las causas justas y enfrentar la injusticia.
SEUDÓNIMO: B.B.

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